Derek. Ese hijo de puta de nuevo. Callum la tocaba como si fuera suya, la besaba como si le perteneciera, estaba tan enojado que podría haberle destruido la bonita cara que tiene, sino fuera porque no tengo ningún derecho lo cual jode aun mas las cosas. Por alguna razón no podía dejar de pensar en ella, es como si hubiera tomado una clase de droga que me consumía por completo, un maldito adicto a lo prohibido, porque eso es lo que Gisel era para mí, no podía pensar en ella como lo hacía, no podía desearla… no debía. Todos los días desde que la conocí se convirtieron en una tortura para mi polla y hoy, con esa falda lápiz y su bonito labial rojo cereza no había hecho que mejorara, solo podía pensar en todas las maneras que podía castigarla por la manera en la que me respondía, estab

