Se acercó a ella, la cubrió con un plumón ya que pasó toda la noche en la sala, una vez que el plumón cayó sobre su cuerpo lo rechazó. - No necesitó del abrigó de un plumón, lo que necesito es irme, tengo un esposo y un hijo esperándome en casa. Santiago se giró para volver a la habitación, desecho por dentro se rehusaba aceptar que ella amara a otro. Se detuvo en seco, recogió su dignidad y orgullo que estaba por los suelos, llevo las manos a su bolsillo, agarró las llaves y abrió la puerta. - Vete - Lanzó las llaves al suelo y se encamino hasta la recámara, una vez que llego al cuarto escucho la puerta de la sala cerrarse. Quiso llorar, dejarse caer, pero sostuvo la lagrimas y se aferró a la idea que no valía la pena desperdiciar una lágrima más, por alguien que no lo amaba. Erika sa
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


