Alez expulsó todo el dolor que llevaba dentro, lloró en brazos de Sol como un niño pequeño. Después de media hora se quedó dormido en sus piernas de Sol. Ella sobaba el cabello de su amado, mientras se preguntaba qué le había sucedido, pasó dos horas enteras contemplando el sueño de Alez. Hasta que este despertó asustado. -Alexander, no... Se levantó con el corazón acelerado y un nerviosismo en sus piernas. -Tranquilo amor, Alexander está en la recámara, durmió toda la tarde. -Sol... -Dime, amor ¿qué sucede? lloraste tanto… ¿podría saber que fue o quién fue el causante de tu dolor? El suspiro de Alez fue profundo, sólo recordar lo que vio le lastimaba la herida profunda que tenía en el pecho, se levantó, miró hacia la ventana, luego se giró y contempló a la delgada joven que estaba

