Capítulo 3 El compromiso.

896 Palabras
Capítulo 3 El compromiso.Shenie Yales cogió el dinero y se apresuró a ir al hospital para pagar la deuda. Cuando Mia Blaine la vio en la sala, intentó incorporarse y la llamó. —Shenie —dijo. —Mamá —respondió Shenie y corrió para abrazar a Mia con expresión preocupada. —¿Por qué no estás durmiendo? ¿Tienes hambre y no puedes dormir? Voy a buscarte algo de comer —dijo apresurada. —Tontita mía, ya me has pedido comida. ¿Tu padre no te ha dejado pasar la noche en casa? —preguntó su madre cogiéndola de la mano y con tono de regañina. —No pienso volver ahí. Me quedaré aquí contigo para cuidarte —mintió Shenie negando con la cabeza. Tenía que hacerlo, de lo contario su madre se preocuparía mucho. Le expresión de Mia se suavizó, cogió a Shenie de la mano y la metió debajo de la manta para calentarla. Cuando levantó la mirada para mirar a su hija, se dio cuenta de que se había teñido el pelo. —¿Te has… teñido el pelo? —preguntó. El color natural de su pelo era n***o azabache, pero para parecerse a Yanie tuvo que teñirse el pelo de rubio dorado. —Sí, mamá. Cuando fui a pedirle dinero a papá, me encontré con mi hermana y me pidió que me lo tiñera —dijo Shenie mientras se tocaba el pelo. —¿No te gusta? Me lo volveré a teñir de mi color —replicó. —Te queda bien —asintió Mia y le volvió a hacer otra pregunta— ¿Qué te dijo tu hermana? Shenie sabía lo que quería saber su madre. —Dijo que estaba ocupada y que vendría a visitarte después de todo esto —contestó Shenie apartando la vista para no mirar a su madre a los ojos. Al oír la respuesta de su hija, la mirada de Mia se oscureció y se quedó en silencio sin articular palabra. Estaba deprimida y se sentía sola. Shenie sabía lo que estaba pasando, pero no se atrevió a decir nada más. Yanie no quería reconocerlas como su familia, por su parte Shenie y Mia lo tenían muy claro. —Mamá, tu salud es lo más importante, así que primero cúrate y no pienses en otras cosas —la calmó Shenie cambiando de tema. Mia frunció el ceño, pero forzó una sonrisa para contentar a su hija. —Shenie, sé que quieres que mejore, pero mi enfermedad es incurable. Así que no deberías seguir pidiendo dinero a tu padre, él tiene su propia familia. Es mejor que no los molestemos —dijo Mia. —Mamá, ¿qué estás diciendo? ¡Te vas a poner bien! —gritó Shenie con angustia. —Además, papá dijo que, si necesitas dinero, se lo podemos pedir prestado. Tú no te preocupes, mientras haya una mínima posibilidad de que te cures, conseguiré el dinero como sea —replicó Shenie. Los ojos de Mia se humedecieron y apretó la mano de Shenie con más fuerza. Shenie quería contenerse, pero no era capaz, así que apoyó la cabeza en un lado de la cama y sollozó en silencio. No poder proteger a sus seres queridos le provocaba un sentimiento de impotencia inmenso. Al día siguiente, los ojos de Shenie estaban hinchados. Bajó a la cafetería a preparar el desayuno para desayunar con Mia. —Oye, este joven es muy guapo. ¡Es la primera vez que veo a un hombre tan guapo! Y la chica que está a su lado también es preciosa. ¡Qué pareja tan bonita! —dijo alguien que estaba viendo la tele, inmerso en sus emociones. Shenie y Mia, siguiendo a la multitud, miraron la pantalla y vieron a la hermosa pareja. Al verla, Mia dejó caer los cubiertos al suelo. Era Yanie Yales. Shenie no podía despegar los ojos de la pantalla. Un grupo de reporteros ya se había acercado a la pareja y no dejaba de hacerles todo tipo de preguntas. —Director Hanks, ¿se va a comprometer con la hija de la familia Yales? —le preguntaron. El hombre no dijo ni una palabra, mantuvo su postura desprendiendo elegancia por todos los poros de la piel. Yanie estaba a su lado y parecía inquieta y nerviosa. Aquel hombre, de repente, levantó la mano y rodeó la esbelta cintura de Yanie, bajó la cabeza y sonrió. —Yo, Charles Hanks, pediré la mano de la hija de la familia Yales el próximo sábado —dijo en público. De repente, los flashes de la cámara cegaron al público y Yanie estaba llorando entre los brazos de Charles Hanks. El título de la noticia decía: «El director Charles Hanks de GH Corporation anuncia en persona la fecha de su compromiso con la hija de la familia Yales». —¿GH Corporation? ¿No es el hombre más rico de Ciudad S? ¡Y encima es muy guapo! —se oyó en la sala al terminar la noticia. El corazón de Shenie dio un vuelco cuando se volvió para mirar a Mia. —Mamá —balbuceó. —Necesito dormir un poco —dijo Mia mientras dejaba su plato. Se acostó y le dio la espalda a Shenie sin darle opción a darle alguna explicación. Shenie dejó escapar un suspiro, se quedó callada, limpió los platos y salió de la sala.
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