Amor a los cuatro vientos

1534 Palabras

Narra Fernanda No podía creer que esto estuviera pasando, ni por un segundo. Mi respiración se detuvo en seco y mi estómago cayó al suelo mientras Erika giraba la pantalla de su teléfono para mostrárnoslo. Ella los estaba mirando casi tan intensamente como ellos, su sonrisa lo suficientemente malvada como para cortarla. —Ni siquiera intentes disfrazar tus malditos juegos enfermizos, maldito imbécil retorcido— escupió, y allí estábamos nosotros en la foto de la pantalla, presionados contra la pared detrás de la pancarta y claramente besándonos muy fuerte. —No iba a ocultar nada—dijo Maicol—.Aquí no hay jodidos juegos enfermizos. —Dije, ¡aléjate de mi hija!—gritó papá y mamá lloraba, lloraba de verdad. Me sentí tan mal. Muy malo. Qué horrible por hacerles daño. Pero no lloré. Ni siqu

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