La enorme y hermosa criatura brillaba como luna llena en una noche oscura. Los ancianos que solo habían visto a la criatura en pinturas o grabados en piedra sabían de lo temible que era y sobretodo el hecho irrefutable que esa criatura llamada Anul en honor a la Luna era la madre de todas las serpientes y reptiles del mundo divino. Anul quien fue apareciendo sobre Celebna tenía a la mamba prácticamente sin alma al igual que al resto de los presentes. —Entonces fueron ustedes los que osaron levantar la mano en contra de mi amo. —El único que respondió fue el viento el cual soplo formando pequeños remolinos—. Elbo no paraba de sudar, si bien había escuchado rumores de la fuerza del emperador de las razas nunca pensó que fueran verdaderas. En especial el hecho de poder controlar a todas la

