Ofle y su hijo Oetse se prepararon formalmente para representar a su gente ante la persona considerada más poderosa del continente. Oetse aún tenía sus dudas y no podía aceptar como su padre. Un hombre fuerte, férreo ante los humanos, de carácter indomable y sobretodo jamás, nunca, en todos sus años de vida escucho salir de la boca de su padre la palabra perdón o disculpe. Por su parte. Ofle estaba muy molesto con su hijo ya que arruino sus planes, si tan solo no hubiera metido sus narices tal vez ya tuviera acceso a la serpiente madre cumpliendo uno de sus deseos y tal vez, solo tal vez la madre divina estuviera con él dejando muy débil al ahora emperador de las razas. Para Ofle el solo nombre de “emperador de las razas” era toda una ofensa. Un orgulloso elfo jamás ni en un mal sueño est

