El palacio estaba en un caos ya que solo regresaron dos de los tres mensajeros. —Tranquilízate Serb. — ¡Qué me calme! ¿Cómo puedes pedirme eso? No solo nos engañas con ir y buscar ayuda para mi madre, también quisiste ceder parte de nuestro territorio. —Me ofendes Serb, yo solo obedezco las órdenes de la reina. —MI madre sería incapaz de hacer tal cosa. ¡Guardias! Arresten a Ossno. —Señores, por favor cálmense. —Geibriel, tu eres el menos indicado para hablar. Dejaste a mi hijo con el enemigo y para colmo en un estado de prisionero político. —Las cosas no fueron así, Celeb nunca acepto esa forma y Eolos está con él. —Ja, un pájaro que recién estuvo a punto de morir por ese hombre, resulta que ahora es una buena defensa para mi hijo. Y Geibriel, no olvides que ahora yo soy el rey.

