27.

1271 Palabras

Pasó el rato, Vincent sacó la torta que hice y puso las velas. Lo observé de lejos, porque estaba realmente molesto con él, quién parecía estarse quedando dormido de pie, lo cual me hacía enojar hasta más no poder, aunque a veces, me miraba de reojo, cómo cual cachorro arrepentido y yo, rodaba de inmediato los ojos. -Yo creo que esta noche comeremos sancocho de gallo.-Dijo Pipe y lo fulminé con la mirada. -Pero si estás que ardes, estás que desplumas al pobre Sergio. Ya déjalo ser feliz, cualquiera se embriaga, no seas pesado como nuestra vieja. -¿Acaso me molesta que beba? Me da exactamente igual. -Enano, estás que ardes. Todos desde lejos pueden notarlo. Hasta una de tus amigas, la Claudia que está buenísima por cierto, dice que pareces foco de navidad, por lo rojo que estás. -¡Cál

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