-¿Qué tal me veo?-Preguntó Vincent mientras se ponía la ropa que acababa de comprar, que no había sido nada barata eso sí, le debió salir por un ojo de la cara, como que quedó tuerto porque compró ropa de marca y tampoco es que el sueldo del antro de para tanto. El negocio no cerró, continuó a pesar de las irregularidades y es una fortuna, porque sé cuánto necesita él ese trabajo. Al fin la vida parecía sonreírle un poco y dejó un poco la amargura. Hoy iba a tener una cita con un chico que había conocido por una aplicación, que en verdad deseaba que no fuera un tipo en prisión, porque nunca lo ha visto en persona, pero bueno, se ve entusiasmado y espero que todo le vaya bien, porque lo merece. -Te ves muy bien, a ver si te robo la chaqueta para ir el fin de semana a echar los pasos en la

