Aún mis piernas temblaban ante lo que acaba de suceder y mi mente daba vueltas, porque no podía admitir lo que acaba de suceder, mi mente no podía procesarlo, esto era demasiado y el miedo que me invadía me superaba. Era horrible, horrible, horrible. Entonces me puse de pie y simplemente corrí y me fui lejos, porque no podía mirar a ninguna de estas personas a los ojos, no después de lo que acaba de ocurrir y es que incluso, ellos mismos no podían ni siquiera mirarse las manos o levantar siquiera la vista, porque esto nos había dejado en shock a todos. Nadie lo esperaba, nadie supo cómo reaccionar. Así que corrí lo más rápido que mis piernas me lo permitieron y alrededor de media hora después, en que llegué completamente agotado, porque no, no podía ir a ver a Sergio, no con las manos ll

