Cuando el último de los invitados de la fiesta se hubo ido y solo Jonás y Lucas quedaban, me puse de pie de mala gana y me dirigí por el césped. Sophie estaba sentada en el césped junto a Noah. Ella jugaba con la muñeca que le había dado, mientras Noah tenía el avión que le obsequio Jonás. Me acerqué lentamente a ellos. Me agaché para pasar la mano por el suave cabello de Sophie, le di una cálida, pero temerosa sonrisa a Noah. ---Me tengo que ir, cariño. Sophie se entristeció. ---¿Por qué? --- al parecer, tampoco quería que le dijera adiós. Sonriendo, me senté en la hierba en medio de los dos, tirando de ella hasta mi regazo y entre brazos. La abracé. ---Sí, mi ángel, me tengo que ir. Me abrazo con más fuerza, y de su boca salió una súplica. ---¡No quiero que te vayas! Sostuve a

