No tuve que pedirle nada, fue la buena de Rosa la que le pidió que le comiera el coño, tras mirarme Josema se lanzó de cabeza a saborear lo que tanto deseó en su adolescencia, a Rosa le gustó sentir la lengua de nuestro hermano jugando con su coñito y con su clítoris, gimiendo y pidiéndole más, sus manos subieron hasta los pechos de ella que fueron magreados y sus pezones pellizcados, su deseo se vio reflejado en su orgasmo, tardó 2 minutos en correrse. Josema seguía saboreando sus flujos. Rosa le pidió a nuestro hermano que se tumbara en la cama, ella empezó a acariciar su cuerpo perfecto, disfrutaba de sus músculos, mordió y lamió los pezones duros de nuestro hermanito, con su mano acarició sus huevos y lo besó, pude ver que Josema ya estaba entregado a Rosa, a sus placeres mundanos, el

