La llevé gateando hasta la cama, tumbándola boca arriba aspiré y lamí su cuerpo, un leve olor a rosas me acompañó, besé su cuello, lo mordí, bajé hasta sus tetas y tras darle unos buenos lametazos metí sus pezones en mi boca, quién me lo iba a decir que muchos años después mamaría esos pechos, mientras ella suspiraba y gemía, observé como su piel se erizaba cuando después de lamerla soplaba levemente. Seguí bajando hasta alcanzar su entrepierna , lamí su clítoris y lo succioné. Pasé mi lengua a lo largo de su dulce vulva, pasando por los labios de su coño moreno, introducía mi lengua en su v****a y volvía a su clítoris, lentamente, disfrutando su olor y su sabor, hasta que sus fluidos inundaron mi boca, era el momento de acelerar mis movimientos y moví mi lengua como sé hacerlo, mi madre a

