Diario de un Voyeur: Lubricante

1134 Palabras

Estábamos todos desnudos en la habitación, Ana, Tomás y yo, íbamos a disfrutar del sexo a tope. Rosa solo iba a ser testigo, sin posibilidad ninguna de orgasmo. Ana se tumbó en la cama y yo me metí entre sus piernas a lamer su coñito. Tomás se puso de rodillas junto a su cabeza ofreciéndole su flácida polla. Pasamos así unos minutos hasta que ella tuvo su primer orgasmo en mi boca, el cuál saboreé con gusto, siempre es una delicia degustar el dulce coñito de mi hermana. Tomás tenía su polla dura como una piedra y aunque la noche anterior habían tenido sexo, estaba deseando follarla. Nada más retirarme él ocupó mi lugar, se arrodilló entre sus piernas y empezó a follársela. Miré a Rosa y ella había cerrado los ojos nada más oír gemir a su hermana, aquello iba a ser muy duro para ella pero

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