—Hola, Amelia —Tiana Morgan saludó a la cámara—. Hoy estoy muy nerviosa porque hace dos días me animé, por fin, a darte todo el material que grabé para vos. Te noté muy sorprendida y me preguntaste por qué no te contaba sobre esas cosas en persona, ¿por qué prefería usar el formato de videos? La razón es sencilla: porque no me animo a contarte esas cosas mirándote a la cara. Nosotras no tenemos la mejor relación madre e hija del mundo. Pasaste la mayor parte de tu vida viviendo con tu tía Alondra. Ella te crió como si fueras su hija. Alondra y yo nunca nos llevamos muy bien que digamos, somos muy distintas. Ella parece una mujer nacida y criada en el siglo XVIII, en cambio yo siempre busqué experimentar grandes emociones. Alondra no sabe nada de los secretos de SpyCam, si supiera tan solo

