RECUERDOS

1309 Palabras
ESTE CAPÍTULO ES UN RECUERDO DE LO QUE FUÉ SU ANTIGÜO AMOR Soy tan feliz, estoy viviendo la mejor etapa de mi vida, al lado de hombre que amo uno maravilloso, que me hace inmensamente feliz. Estar a su lado es lo mejor que me a pasado, cada día lo amo mas, todas las noches mientras me hace el amor siento que llegó al cielo en sus brazos, dormir y despertar cada día con el es lo mejor, no le podría pedir nada más a la vida. Conocerlo a el me a hecho dar gracias a Dios, que mi vida se alargará un poco más, se que pronto moriré. Pero no tengo miedo a dejar de existir, porque e vivido al máximo e conocido el amor, y podría decir que e amado con intensidad. Sury llegó a mi vida cuando menos lo pensé, quise alejarlo pero no me lo permitió, antes de el no hubo nadie más, jamás quise vincularme sentimentalmente con nadie, porque desde muy joven supe que moriría a temprana edad, yo me negaba a que alguien estuviese conmigo por lastima... Pero Sury no acepto un no, el jamás se rindió y hoy en día estamos casados. Más enamorados que nunca, así que si muero en este mismo instante no me importaría porque al fin puedo decir que moriría siento feliz. — ¿En qué piensas tanto, amor? – La voz del hombre que amo interrumpe mis pensamientos. — En tí, pienso en lo afortunada que soy por estar con el hombre perfecto. – Dejo de mirar por la enorme ventana de cristal y me giro para verle de frente, Dios... Que guapo es este hombre, Sury siempre tiene una cálida sonrisa en los labios, una qué por más angustias que tengas de solo verle esa sonrisa se te olvida hasta el nombre, tiene el cabello castaño y este cae sobre su frente, sus bellos y penetrantes ojos grises, hacen que tu alma delire por el. Es mucho más alto que yo y... Ese cuerpo que tiene me trae medio loca, no están musculoso pero tampoco es flaco, su contextura es perfecta. — Hey, hermosa, te volviste a perder. – Escucho como chasquea sus dedos llamando mi atención. — Lo siento amor, es que verte provoca que mi mente se pierda detallando tu cuerpo. Esa hermosa sonrisa se ensancha más al escucharme. — ¿Te gusta mi cuerpo? – Pregunta pícaro, y yo sonrió porque sé a dónde nos llevará está conversación. — Me encanta, todo tú me gustas. — ¿Así? – Pregunta y yo solo asiento, perdiendo me en el hermoso color de sus ojos. Lo atraigo a mi y su cuerpo se junta con el mío, con una mano me toma de la sintura, mientras que con la otra acaricia mi mejilla enviando un escalofrío que me recorre entera. — No tienes idea de cuánto te amo. Pequeña mía. – Sonrió llena de amor. — Y tu no tienes idea de cuánto te deseo en este momento. – Su entrecejo se frunce, y hace una mueca fingiendo estar molesto. — ¿Acaso solo me deseas? – Sonrió pícara y respondo. — Sabes bien qué te amo, te deseo... Y cada parte de mi te pertenece, por lo que me quedé de vida. – Mis palabras logra el efecto contrario, pues su cara se contrae como sí lo qué dije le fuese dolido. — No quiero oírte hablar de muerte o algo parecido, por Dios... No lo hagas. – Sus palabras me duelen pero el debe irse asiendo a la idea de que pronto me iré. — Sury, cariño ya lo hemos hablado por favor. — Sí, lo sé, pero simplemente no puedo aceptar que te perderé tan pronto. – Sin querer derramo un par de lágrimas, suspiro con pesadez. — No hablemos más de eso, mejor vamos a amarnos como solo nosotros sabemos hacerlo. – Le digo mientras limpio mis lágrimas y las de él, nos fundimos en un beso apasionado que nos enciende, llevándonos al límite de la pasión y el deseo que sentimos el uno por el otro. Sus grandes manos en mi piel, me acarician sacándome jadeos. Muerdo levemente su labio inferior, escucho como gruñe en repuesta. — Joder, nena me pones malditamente loco, deseo entrar en ti ya mismo. – Gimo en su boca cuando el le da un apretón a mi tracero pegándome más a su cuerpo. — Hazlo, por favor... Te necesito Sury. – Doy un salto enrollando mis piernas en su cadera, Sury libera una risilla ronca que me calienta más. Camina hasta nuestra cama siento cuando me acuesta sobre está, yo desesperada por tenerlo me arrodilló en la cama quitándome la pequeña blusa de tiras, dejo mis pechos expuesto ante su mirada caliente, el gris que tanto me gusta de sus ojos a desaparecido dejando un n***o profundo de pasión. — Por mas que desee follarte rápido, y rudo... – Sin poder controlarlo una risilla escapa de mis labios al oírlo decir eso. — No lo haré, hoy quiero hacértelo lento, quiero que ambos memorisemos esté momento, quiero que tú piel arda al recordarme. Quiero que me desees a cada momento. Hoy no follaremos hoy haremos el amor. – Sus palabras me nublan por completo y solo deseo que lo haga, que me haga suya hoy, mañana, y siempre. Su cuerpo sobre el mío, besandome saboreando mi piel sacándome suspiros, y jadeos que no logro controlar, sus manos masajeando mis pechos. Sus labios van desendiendo hasta mi abdomen, dándole pequeños, y deliciosos mordiscos, con sus dedos pellizca uno de mis pezones, estos desean más atención — Oh por Dios Sury te deseo ya mismo... — Calma pequeña... Me tendrás, pero primero quiero saborearte. – Sus labios ahora estar en mis muslos, lamiendo, de repente siento su lengua lamer mi clítoris, y de mis labios sale un grito de placer. — ¡Ay! No pares por favor... – Suplico mientras el lame mi feminidad abre más mis piernas y entierra más su cara un gruñido sale de el. — Oh, nena sabes a gloria. Me encanta tu sabor. – Mi espalda se arquea cuando siento que introduce un dedo en mi interior, penetrando me, y a la ves lamiendo cada gota de mí, luego introduce otro dedo y comienza a moverlo dentro y fuera, mientras que con su lengua recorre mi clítoris. Cuando estoy apunto de venirme el se detiene y yo maldigo. — Todavía no nena. – Su voz ronca y exitada casi me hace explotar. Cuando estoy por protestar, siento de nuevo su legua en mis pliegues, succionando mis fluidos una de sus manos se posa en mi cadera impidiendo que me mueva, mientras la otra sube a uno de mis pechos apretándolo. La sensación es deliciosa, el deseo me ciega. — ¡Ah! Sí, por favor no pares. – Sury suela mi cadera y pronto siento sus dedos penetrandome de nuevo. — Vamos nena, vente para mí. – Me ordena y yo obedesco dejandome llevar al vacío de un exquisito orgasmo que me deja delirando... Pero Sury no me da tregua y pronto siento su polla en mi entrada, de una sola estocada está dentro de mi llenandome por completo, un gemido sale de mi garganta y un gruñido exitado sale de él. Mi hermoso hombre, comienza a embestirme lento, muy lento, moviendo sus caderas a un ritmo delicioso, pero que me está torturando, pues yo quiero más, necesito más. — Oh, por Dios, Sury quiero más. — Lo sé, pequeña pervertida, pero te dije que hoy sería diferente. Mientras me susurra al oído cuando me ama, Sury me hace el amor de una manera que nunca lo habíamos echo, dejándome claro que jamás lo olvidaré que mi piel arderá siempre por el y solo por él, porque ambos nos pertenecemos. Siempre lo haremos...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR