Ariel Voy camino hacia mi nuevo trabajo. He tenido que levantarme un poco más temprano y tomar el bus, pues prácticamente vivo al otro lado de la ciudad, en un mundo completamente diferente. La verdad es que tuve mucha suerte de haber sido elegida por Connie Elizondo. Había escuchado hablar de ella y sabía que era una gran empresaria. Estaba a punto de graduarme y la vida me da sorpresas que no esperaba, buenas y malas. Para mi desgracia, la primera y la que más me dolió: mi madre tiene cáncer en su seno derecho y, para mi desgracia, no somos personas con mucho dinero. Cuando mi padre murió, me dejó un pequeño fideicomiso para estudiar en la universidad y aún me queda un poco de dinero para pagar mi graduación, pero tendré que utilizar ese dinero para el tratamiento de mi madre. Hablé c

