Me encuentro sentada en esta sala de espera, me sudan las manos y mis nervios están a tope. Esperar no es lo mío y más si se trata de contarle a alguien que es lo que te agobia y te llena de miedo. Nunca he confiado en los psicólogos, son personas que te escuchan y evalúan tu forma de ser, intentan ayudarte, pero quizá es mucho decirles todo acerca de ti, ya que él día de mañana te pueden señalar o no sé. Andrw se encuentra a mi lado leyendo una revista, sé a acomedido a acompañarme aunque sabe que no puede entrar conmigo a la consulta. Todo esto lo hago por el bienestar de todos y especialmente el de él, ya que no quiero que sufra más con mis pesadillas y shock nerviosos que he tenido los últimos días. Me levanto y comienzo a caminar de un lado a otro. Quizá fue mala idea el venir a e

