Al llegar a mi apartamento, ya me encuentro más tranquila, Kenton ha insistido en quedarse, pero no le he permitido ya que tiene viajar muy temprano y no era conveniente que se quedara. Me encuentro echada en el mueble. Los pensamientos invaden mi cabeza, cierro los ojos fuertemente, no quiero esto. Voy a mi habitación, cojo un abrigo, cojo las llaves y bajo al aparcamiento. Me meto al coche y hecho a andar sin rumbo fijo. Doy vueltas por la ciudad, lo bueno de vivir aquí es que toda la noche este lugar tiene vida. Me detengo en una cafetería, entro y pido un capuchino. Me siento en una de las mesas, mientras miro por la ventana. No puedo creer que lo que vi horas atrás, sea cierto. Le doy un sorbo a mi capuchino, mientras que mi mente se inunda de miles de preguntas. El sonido de mi c

