Los rayos del sol entran por la ventana, el calor es impresionante Andrw está literalmente sobre mí, a pesar de no tener nada puesto, tengo mucho color. Me revuelvo un poco y logro que se aparte, pero en cuanto me voy a levantar, me apresa de nuevo, pero esta vez con su cuerpo. Sus órbitas azules como el mar me miran y una risa pícara aparece en su boca. -¿A dónde crees que vas? no te desharás así de fácil de mí. Ladeo la cabeza. -Solo voy al baño. (Miento). -Entonces te acompaño. Hoy está más juguetón que nunca. Pongo los ojos en blanco y él sonríe. -Eres exasperante. Levanta ambas cejas. -No dijiste eso anoche cuando me pedías que te hiciera el amor. El calor sube a mis mejillas, creo que me he puesto de todos los colores posibles y por haber. -Exacto anoche. Me revuelvo un

