Capítulo 1

1043 Palabras
Pov, s Darían.- Desde que tenía memoria había sido la chica popular de todas las escuelas en donde había estado y eso me había dado facilidades y al mismo tiempo miles de problemas en mi vida cotidiana, muchos consideraban que mi vida era muy lujosa y no podía estar más en acuerdo, mis padres eran personas de gran estatus y de alguna forma vivía muy bien, así que jamás había tenido tan grandes problemas, hasta ese día, específicamente esa noche en donde lo conocí a él, ahí en donde comenzó toda nuestra relación de tipo s****l y comenzó por una borrachera, y todo empezó unas horas antes. Entré a mi habitación seguida de mi hermana menor, dejé mi mochila en la manija de la puerta y me lancé a la cama con fastidio, el día de universidad había estado horrible. -Estoy cansada -dije -¿De qué?, si no haces nada -preguntó Diana -Cállate, lo entenderás cuando estés en tu último año de universidad -me quejé -Deberías salir a divertirte -comentó -Tengo tareas y obligaciones, Diana, no soy tú que puede salir de fiesta cada día -respondí -Yo no salgo de fiesta cada día -se defendió -Ayer fuiste, antier también y seguramente irás hoy -reí -Yo cuando tenga tu edad no seré una amargada -murmuró -Ya veremos, Di, ahora sal de aquí, tengo que hacer tarea -comenté sacando mis libros -De acuerdo, pediré pizza, ¿pepperoni y carne? -preguntó Sonreí- ya sabes que si Salió de mi cuarto, cambié mi ropa por unos shorts y una blusa de seda color blancos y me senté en el escritorio a hacer mis deberes, media hora después apenas iba por la mitad cuando mi hermana entro a mi cuarto con la caja de pizza. -Ya que tú no bajas entonces comeremos aquí -rió mi hermana -De acuerdo -me levanté Me senté a su lado, pusimos una película y comenzamos a comer la pizza y así pasamos dos horas, se hicieron las 4:00 p.m. cuando escuchamos la puerta de la entrada cerrarse, nos pusimos de pie y bajamos a la sala, al llegar vimos a mamá con su clásica vestimenta elegante. -Hola, mamá -saludó Diana -Hola, niñas -sonrió mamá- ¿comieron? Seguido de eso dejó la bolsa de mano en el perchero, junto a su saco, nos dio un beso en la mejilla a ambas y se adentró a la cocina. -Si, pedimos pizza -respondió Diana -De acuerdo, ¿tarea? -preguntó mamá. -Aún no acabo, no creo vivir para el final de la carrera -respondí dramatizando -¡Ay!, mi vida, ¿es mucha? -mi madre me dio una mirada de lástima -Si -me acosté encima de Diana -¡Bájate de mi animal! -se quejó mi hermana -Diana, ¡esa boca! -refuñó Isabela Courrier, después me miró- ¿acaso te arrepientes de elegir administración? -No, yo amo la carrera y quiero trabajar en las empresas de papá, pero..., solo estoy cansada -suspiré -Tal vez debas salir a divertirte esta noche -propuso mamá -No, tengo demasiada tarea, no puedo -me levanté del sillón -No todo es la escuela, vamos, Darían, sal con tus amigas, tienes dos días para hacer las demás tareas -dijo mamá- tienes 22, no 40 años -De acuerdo -acepté- saldré el día de hoy -Es una buena idea, ¡vamos! -se emocionó Diana -Tú no, señorita, hoy me hablaron de tu preparatoria, no has entrado a matemáticas por una semana y vas a reprobar si no haces tus tareas, así que te quedas a trabajar -comentó Isabela en un tono demandante mientras subía la escalera -¡Pero, mamá! -se quejó Diana -Pero nada, sube y has tu tarea, y cuidado si no la haces por qué te quedas sin teléfono por dos meses -siguió mamá y se perdió en las escaleras -¡Ash! -refuñó la castaña entrando a la cocina Reí levemente, me levanté y subí a mi habitación, tomé mi celular y llamé a mis amigas por el grupo que teníamos, contestaron casi de inmediato. -Hola, niñas -saludé -Hola, Darí, ¿qué haces? -respondió Alessia, una de mis amigas -¿Quieren salir hoy? -seguí -¿Escuché bien?, ¡Darían quiere salir y sin obligarla! -gritó Zoey por el teléfono -¿Quieren o no? -dije riendo -Pasamos por ti a las 8:30 p.m., nos vemos, Darí -respondió Alessia -Bye, perra rubia -se despidió Zoey Colgué. Sin pensarlo me quedé dormida y cuando desperté eran las 6:40 p.m., como ya era casi hora, me levanté y me di una ducha rápida, salí y me lavé los dientes, busqué en mi armario la ropa que usaría. Agradecía que mi familia tenía empresas reconocidas y teníamos muy buena estabilidad económica, gracias a ello mi armario estaba lleno de ropa de marcas. Encontré el vestido, tacones y accesorios perfectos, me vestí y me miré al espejo, perfecta, amaba mi cuerpo, desde mis ojos azules que era lo más llamativo en mí, hasta mis muy notables y sensuales curvas, adoraba la genética de mamá que eran curvas anchas, grandes atributos, y unas piernas lindas y llamativas, aparte las cuatro horas de gimnasio cada domingo hacían su trabajo. El vestido que estaba usando era azul, del mismo tono de mis ojos, lo acompañé con tacones y cartera plateados y mi cabellera rubia estaba arreglada en ondas salvajes, por último, apliqué rímel, rubor y un labial rojo mate y salí de mi cuarto. Miré la pantalla de mi celular y eran las 7:50 p.m., bajé la sala en la cual estaba mi mamá y hermana. -Te vez hermosa -sonrió mamá -Ves, hermana, si te bañas te ves bonita -bromeó Diana -Idiota -respondí -Darían, esa boca -se molestó mamá -Lo siento -reí Un claxon sonó y Romina, la señora de servicio entró corriendo. -Señorita Darían, sus amigas la esperan, con permiso -se retiró a la cocina. -No más de las 4:00 a.m. -habló mamá en un grito. -¡De acuerdo!, no más de las 4:00 a.m. -respondí. Salí de la casa hacia el carro de mi amiga Alessia, subí a este y las saludé, esperaba mucho para mucho esa noche, pero lo que en verdad pasó jamás lo vi venir, después me arrepentí de salir esa noche, tal vez así me hubiera ahorrado miles de problemas.
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