Todos durmieron en sus camas, mientras que Kivanç durmió en la frialdad de una celda, se salvó de pisar uno de esos espantosos lugares cuando lo acusaron de robo Pero hoy no se salvó, le quedaba el consuelo de que en esta ocasión era culpable, de una buena causa y volvería a golpear a ese cretino si fuera necesario no se arrepentía de defender a Reyhan. Solo espera que sus padres los señores Demicir estuvieran agradecido e hicieran algo por sacarlo de ahí. Nadie llamo a Ayhan, el se entero al llegar a casa y buscarlo para contarle que Erden estaba ahí en España, tuvo que dejar que jugará y que lo hiciera a su modo. Era un cobarde por temerle cuando sin sus seguridad no era nadie, nunca se ensuciaba las manos. —¿Por que no me avisaste Hasret?, yo debía estar aquí para apoyar a mi hermano

