Lo dulce de haber consumado su matrimonio se había amargado con la barbaridad que Esmerag había venido a decirle. Pero si le creía de verdad se sentiría como una tonta, en esta ocasión no le daría créditos. Además no quería darle pie a más mal entendidos entre ellos ya suficientes errores había cometido. Pero no deja lo de darle vueltas a la cabeza, y si algo tenían en común. Espero que en cualquier momento entrara para darle aunque fuera una idea. Y preguntarle solo para escuchar la negativa de su boca. —No Hasret, no caigas!— se dijo a si misma no se percató que pensó en voz alta. —¿Qué sucede? —Paolo estaba ahí, sin dejar de verla sentada en esa silla tratando de concentrase, aún cuando le aseguro a la señora Gizem que si ayudaría a su hija a estar mas cerca de Tarkan no iba a hac

