Me desperté a las 06:00, como de costumbre cuando Victoria llamó a la puerta de la suite con la taza de chocolate en la mano, para despertarme y darme el primer refuerzo de comida del día, para empezar a cargar las pilas, y poder follar a lo largo del día en buenas condiciones. Le ordené a Victoria que no se fuera, tras darme la taza de chocolate, y que se encargara de despertar y de levantar a Isabel, mientras yo me daba una ducha rápida, antes de continuar con su entrenamiento. Mientras me tomaba con cierta prisa la taza de chocolate, pensé en lo que le iba a hacer ese día a Isabel, como Alejandra estaba por llegar, de hecho, me avisaron de que, el camión que iba a transportar a Alejandra hasta el club de alterne de Marbella, estaba ya por salir de mi casa en La Moraleja, Isabel tend

