Carlota me dejó claro que, su objetivo, era ser como Pilar, aunque, sí que aspiraba a poder ser follada por mí y por quien yo decidiera, en cualquier momento del día o de la noche, y también quería poder salir a la calle, aunque, por supuesto, fuera yo quien decidiera esas salidas, o, al menos, quien las autorizara. Decidí que, en esa primera noche, antes de empezar la doma a Carlota, era fundamental que nos conociéramos bien, para dejar bien claros los límites y las normas, de modo que, no hubiera sorpresas ni malos entendidos, y, por supuesto, respetar los gustos de Carlota, porque, aunque fuera a ser una especie de mascota para mí, me parece importante tenerlos en cuenta y hacer que, la sumisa, se sienta cómoda. Carlota me dijo que acostumbraba a seguir una dieta estricta, con pocas

