—Entonces, ¿Isabella podrá retomar sus estudios? — mamá se encuentra platicando con las autoridades educativas. —Así es, deberá tener una conducta intachable y excelente rendimiento académico en lo que resta de año escolar — una mujer algo canosa me observa. —Gracias, así lo haré — respondo. —Así será — me secunda mi madre severa, estoy frita. —Bueno, creo que eso sería todo Isabella, déjanos con tu madre a solas — el director me sonríe. Asiento, me pongo de pie y en unos segundos ya me encuentro fuera del despacho, saludo a la secretaria y me encamino a mi casillero. Tomo todo lo que allí hay, libros, carpetas, útiles escolares, una chaqueta y un inhalador de repuesto. Pensar que a comienzos de año odiaba el hecho de mudarme, de alejarme de mis amigas y de tener que dejar a Cameron

