Amanece y puedo escuchar el cantar de los pájaros, me desperezo en mi cama y me pongo de pie. El sol matutino y la brisa fresca entran por mi ventana, las cortinas rosas y blancas se mecen levemente. Una de las cosas que me hacen amar éste cuarto es la belleza que deja ver por la ventana y cabe mencionar que es el único de la casa que tiene un pequeño balcón. Camino hacia el elegante balcón y observo hacia el lago, es tan azul como el mismo cielo, el bosque a su alrededor varía en diferentes colores e intensidades de verdes y el aroma puro a campo llena mis pulmones. Me siento bien. Tranquila. Relajada. Paseo mi vista por todo el lugar, puedo ver a Luke desde aquí, parece estar sentado en una especie de muelle improvisado. Debo ir con él. Debo hablar con mi hermano. Es mi oportunida

