—¡Aidan! — golpeó la puerta de su casa con insistencia —¡Aidan, abre por favor! Escucho algunos ruidos provenientes del interior del hogar, la puerta se abrió rápidamente y las hermanas del pelinegro me recibieron. —¿Bella? ¿Qué ocurre?— pregunta Blair. —¿Está tu hermano aquí? — observo hacia adentro. —No, no ha vuelto, creí que estaba contigo en el hospital, mis papás fueron hacia allá — me observa confundida. —¿Qué haces aquí? — escucho su voz desde la acera. Volteo, Aidan camina hacia mí sumamente molesto, me destroza por dentro saber que piensa cualquier tipo de escenario en los que yo de seguro soy la mala de la película, suspiro lentamente y me acerco a él. —Déjame explicarte— demando. —¿Explicar qué? ¡No soy estúpido Isabella!— masculla. —¡Las cosas no son cómo tú piensas!

