Me levanto muy adolorido, cansado y sobretodo molesto, no hago más que pensar en esa niña. No puedo quitarla de mi cabeza, ¿Cómo es posible? ¿Por qué a mí? ¿Por qué debía ser ella? ¿No podía ser otra mujer? ¿Una que no estuviera prohibida tal vez? Entro a la ducha y dejo que el agua fría caiga en mi cuerpo, Chuck me observa desde la puerta, su cola se menea de un lado a otro. Salgo lo más rápido que puedo y en un santiamén estoy listo para ir a dar clases. He estado pensando en el trabajo extra que debo asignarle a Isabella y tengo uno perfecto, del que estoy dispuesto a sacar provecho a cualquier precio. Salgo de mi apartamento, monto en mi motocicleta y emprendo la marcha hacia el condenado instituto. Hoy estoy de malas, necesito golpear algo o juro que me dará un colapso nervioso, ¡

