Lunes por la mañana, mi cabeza no da más de dolor, el baile del viernes dejó secuelas en mí y si tenemos en cuenta que no he bebi mucho – al menos no en comparación con Camile y Lucy– la he sacado medianamente bien. Salgo de ducharme y mientras busco ropa que ponerme un retrato cae de la parte de arriba de mi armario, absorta en mis pensamientos lo tomo y observo, me choca la imagen que veo. Hacía mucho tiempo que no veía un retrato de ambas, se ve tan feliz a mi lado en la foto, tan divertida tomada de mi mano, con tanta vida por delante y yo se la quité. Dejo que mis lágrimas caigan lentamente, en unos días ambas cumpliríamos dieciocho años, habíamos planeado éste día tantas veces, teníamos una lista de lo que haríamos, a donde viajaríamos, y la fiesta que tendría lugar en la casa.

