Los nervios me tienen a mil, hoy es el tan esperado baile y yo Isabella Connors no tengo que ponerme. Sí, como lo oyen, no hay nada en mi armario para ésta importante noche y estoy desesperada. Mamá y papá dijeron que use mi mesada para comprar un vestido pero lo malo es que ya he gastado todo en algunos libros que compré. Bajo las escaleras con cuidado, me dirijo a la cocina y saco un trozo de pastel de fresas, a continuación escucho una maldición seguida de los gemidos adoloridos de mi hermano y la estrepitosa caída por las escaleras. Lo de siempre claro, no hay una sola vez que él no caiga por ellas. Dios, ¿Dónde tiene su cerebro? A veces pienso que no lo usa bien o que, quizás, él sea sonámbulo y por ello cae una y otra vez llenando su cuerpo de hematomas. —Buenos días Bella— Luke en

