Capítulo 33 Reflexiones de Hadriel

1501 Palabras

La mañana se desplegaba ante ellos como un lienzo de suaves tonos pastel, con el sol emergiendo con lentitud sobre el horizonte. El cielo estaba teñido de azules suaves y rosados tenues, creando una atmósfera de calma y serenidad. Hadriel se encontraba en el asiento trasero del lujoso automóvil, mirando, distraído por la ventana mientras conducía con mano firme en volante, pero sin prisa. El ruido del motor y el suave roce de las ruedas contra el pavimento generaban una banda sonora monótona que parecía sincronizarse con los pensamientos de Hadriel. Sus ojos se posaron en las personas que iban y venían por las aceras, sumidos en sus propias vidas y preocupaciones. Una pregunta rondaba en su mente: ¿qué era el amor? Luego de haber pasado esa magnífica velada con su Cenicienta, había quedad

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