El sol apenas se filtraba por las cortinas raídas cuando Lucía dejó caer el teléfono sobre la cama, el mensaje de Clara aún quemándole en la mente. "No sabes nada," había dicho su hermana adoptiva la noche anterior, con esa mezcla de desprecio y nerviosismo que no podía disimular. El sobre en el cuarto de Clara, idéntico al que Lucía había encontrado, no era una coincidencia. Pero lo que más la inquietaba era la amenaza implícita en las palabras de Clara: "Te arrepentirás." ¿Qué sabía ella? ¿Y por qué estaba tan decidida a mantenerla en la oscuridad? Lucía se levantó, guardó los pedazos de la carta en un sobre nuevo y los escondió dentro de un libro de contabilidad que nunca nadie tocaba. La casa estaba silenciosa, un alivio momentáneo. Teresa había salido temprano, probablemente a reunir

