Tres meses habían pasado desde su encuentro con Kellan. Amy había firmando el divorcio y comenzado con los procedimientos pertenecientes para recibir lo que le pertenecía. Luego de eso había dejado el apartamento que la madre de Kellan le había arreglado cuando estaba en su momento más vulnerable. Sin embargo, además de un mensaje, no había vuelto a comunicarse con esta. Ahora Amy se encontraba limpiando el invernadero que había construido en su nueva casa. Tenia diversas flores en este lugar, flores que había empezado a vender en distintas floristerías. Su pelo estaba atado en un moño alto para que no le estorbara. Sus mejillas se miraban sonrosadas por el trabajo. Su mirada estaba concentrada en lo que hacia, y su cuerpo desprendía un estado de relajación que le había costado mu

