Ekaterina Durante el resto del día para mí sorpresa las chicas me acogieron bien entre ellas como si no supiera que estaba con un demonio y de hecho cada una de ellas me había dado tácticas para controlar mis poderes que aún estaban descontrolados y a medida que pasó el día pude aprender un poco más. —Eres sorprendentemente buena niña —me dijo Nelly mirándome con orgullo e inevitablemente sonreí. Estaba dando lo mejor que podía para encontrar rápidamente a Félicité, ya había pasado demasiado tiempo desde que no la veía y además no podía borrar de mi cabeza la fea herida que tenía mi pequeña hermana. —Ha sido un día largo, todas maneras debemos ir a descansar para reponer fuerzas, la guerra está por comenzar. Pronto todas obedecieron a Rae quedando solo Nelly, ella y yo. —Tú dormirás

