Mis cabeza estaba sobre el pecho de Damon mientras escuchaba como su corazón latía rápidamente de forma hipnotizante. Había tratado por todos los medios en no pensar lo que pasaría a continuación. Un bebé lo cambiaría todo. Aún más en esta situación. No podía dejar de pensar en como iba a contarle a Damon lo que estaba sucediendo. Cerré los ojos y respiré profundamente pero decidí no contarle nada aún. No estaba preparada y a decir verdad tenía miedo de que Damon me rechazara por esto aunque la culpa había sido de los dos. — ¿Cómo te sientes? —me preguntó ocasionando que saliera de mi estupor y alzara la cabeza para mirarlo. Sus orbes me miraban con verdadera preocupación y yo me mordí el labio inferior emocionada porque estuviera al pendiente de mí, tanto que mis ojos se llenaron

