CAPÍTULO 5: AGUANTAR HASTA VENGARSE

1333 Palabras
Ni siquiera en toda su vida anterior había visto a su padre tan enojado, el hombre parecía a punto de agredirla físicamente al menos zamarreándola y eso asustó muchísimo a Marina. Arriesgarse a ser tan directa y clamar tan abiertamente interés por Caspian delante del padre de ese hombre, que era tan respetado por su propio padre y al que además necesitaban para una importante jugada de negocios, había sido una jugada bastante desesperada de su parte, pero no sabía qué otra cosa hacer para que las cosas no fueran iguales, para que Giselle no tuviera que soportar volver a ser la esposa de ese ogro horrible con cara de ángel. Había hecho una locura, lo sabía, pero no le quedaba de otra y, al menos, había ganado algo de tiempo antes de que comprometieran a su hermana con el ogro, lo cual jugaba bien a su favor. El problema era que a partir de ese momento tendría que ver la forma de contentar a su padre y ver cómo salía de ese gran problema. —Ay, papi, yo te quiero mucho, la verdad —mencionó de forma dócil, mientras se acercaba a abrazarlo—, pero tienes que entender que las mujeres tenemos ciertas… necesidades. —Ni siquiera sabía qué estaba diciendo o haciendo, pero decidió continuar—. Entonces yo considero que el joven Caspian encajará mucho mejor conmigo que con Giselle, aceptémoslo. A-además… a mí me gusta, a Giselle no. Marina acarició el rostro de su padre y le dio un beso en la frente y el hombre se suavizó un poco, pero llevó su mano a la cara para acariciarse las sienes. —No sé qué voy a hacer ahora, de verdad quería que Giselle se casara con Caspian, es importante para el crecimiento de nuestra empresa y de la de ellos, es una alianza importante, hija, ¿lo entiendes? —preguntó él, ahora con voz más suave, y Marina se encogió de hombros. —¿Te has puesto a pensar en lo que Giselle o yo queremos? Yo siento que me irá mejor con este hombre, papi —le habló con dulzura, como si estuviera realmente interesada en Caspian, y esperaba que su rostro aparentara realmente ese “interés”. La ira en el rostro de su padre no se hizo esperar y el hombre apartó a Marina con brusquedad. —¡¿Me estás queriendo decir que yo no pienso en ustedes?! ¡¿Vas a ser tan malagradecida conmigo?! Les he dado todo, ¡y tú me dejaste en ridículo frente a uno de los hombres más poderosos del país! ¡Ahora estoy en riesgo de que ninguna sea apta para un matrimonio beneficioso por tu culpa! —P-papi, yo no quise dejarte mal, ni soy malagradecida, tienes que entender que algo de consideración hacia nosotras es bueno para la empresa también, más si no vamos en contra de tus deseos, una pequeña modificación no es nada grosero ni… —¡No me estés dando clases de modales cuando claramente no los tienes! ¡Largo de aquí! ¡No voy a tolerar esas insolencias, Marina! ¡Sabes bien que tu responsabilidad es hacer lo que tienes que hacer! Marina lo miró con temor y sintió una tremenda impotencia, mientras salía enojada del salón. Pero, aun así, saboreaba la victoria momentánea de haber retrasado el compromiso, y ahora tenía que encontrar una forma de que su padre se convirtiera en su nuevo aliado y le permitiera a ella ser la que se casara con Caspian. Así Giselle estaría a salvo de ese hombre horrible, podría casarse con Charles que era el que realmente quería, y una vez Marina fuera la señora Montenegro su verdadera venganza hacia Caspian podría comenzar. … Mientras Marina se encontraba dando vueltas en su habitación tratando de pensar en lo siguiente que había sucedido en su vida anterior para escoger el mejor camino, alguien entró bruscamente, agitando la puerta con desesperación. Marina apenas pudo voltear antes de recibir una bofetada de su institutriz, con tanta fuerza que la hizo caer al suelo. La mujer la miraba con una ira contenida y totalmente dispuesta a gritarle a Marina, pero en ese momento llegó corriendo Giselle. —¡Espera, Tania! —gritó Giselle colocándose en el medio, pero Tania la apartó rápidamente, mientras Marina la miraba con odio por haberle pegado de esa forma. —¡¿En qué estabas pensando?! ¡Ahora tu hermana tendrá problemas para su compromiso! —¡No me importa! ¡Yo quiero a Caspian para mí! ¡No es justo que tengamos que estar con las personas que nuestro padre escoge y no podamos elegir nosotras! —chilló Marina, mientras apretaba su mejilla con la mano para mitigar el dolor. Tenía que convencer a Tania también, mantener la farsa de que su interés por Caspian iba más allá de su deseo de venganza, así que insistió en que ella quería casarse con él y que era “injusto” que se casara su hermana. Sin embargo, Tania pareció mucho más enojada y le dio otra bofetada a la joven. —¡¿No te escuchas cuando hablas?! ¡Pareces una zorra! ¡Seguro el Señor Bastián Montenegro piensa que eres una cualquiera y como te comportaste así tan descarada entonces podría creer lo mismo de tu pobre hermana y arruinarías por completo un importante negocio! ¡Tu padre debería enviarte a un convento en Europa para que te corrijas! —Pareció dispuesta a darle otra bofetada, pero Giselle se puso en su camino otra vez. —Por favor, Tania, cálmate, no lastimes a Marina —intervino Giselle, mirando a su institutriz con súplica—. Nosotras resolveremos esto entre las dos, no veo la necesidad de las agresiones físicas —explicó—. Deja que yo me ocupe de mi hermana, siempre la he corregido en sus imprudencias desde que somos niñas, y ella me escucha, permíteme a mí hablar. Tania negó con la cabeza, sin dejar de mirarlas con enojo, parecía fuera de sí y como si no quisiera escucharlas y, la verdad, ellas sabían que esa mujer no era ninguna dulce institutriz como las había hecho creer luego de reemplazar a la que las cuidó en su infancia, llegando en su adolescencia solo para hacer sus vidas un infierno con clases de etiqueta, modales, moda, y demás cosas de damas de alta sociedad que Marina siempre odió. Y eso no era lo peor. Marina aún recordaba lo que había sucedido con ella después del matrimonio de Giselle, cómo la había lastimado Tania para intentar convertirla en una mujer dócil y aristocrática, una esposa trofeo, y cómo había tenido ella que ocultarle a su padre esos maltratos para no estresarlo porque tenía demasiado trabajo, hasta el día en que se había casado con Charles y había conseguido dejar esa casa. Pero ya tendría su oportunidad de exponer a Tania, por los momentos ella necesitaba enfocarse en que su institutriz no llevara las agresiones al extremo. Además, tampoco podía responderle, por más que Marina sabía cómo defenderse, una vez en su vida pasada frenó la bofetada de Tania y la empujó al piso, pero Tania se hizo la víctima, fingió lastimarse más de lo que realmente se lastimó y el padre de Marina no le habló por casi un año. Desgraciadamente, Tania tenía mucha influencia en su padre, como hace mucho su madre murió, él pensaba que debía escuchar a lo más parecido que tenían a una figura materna, aunque no sabía que más que una figura materna era una maldita narcisista que las trataba como animales. Aun así, su venganza no era contra Tania, podía lastimarla todo lo que quisiera mientras al final ella se quedara con Caspian, se convirtiera en su esposa y pudiera comenzar a devolverle todo el sufrimiento que ese miserable le causo a su amada hermana. Se las iba a pagar, y nadie la iba a detener, haría todo lo que fuera necesario.
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