Esa noche, Marina volvió a soñar con el pasado (o el futuro, como fuese más adecuado definirlo). Sus recuerdos la llevaron a cuando por fin habían concretado el compromiso con su hermana, que había sido seis meses después, tras mucho diálogo por parte de su padre con Bastián Montenegro. Y, específicamente, estaban en una reunión bastante ostentosa en la mansión de los Montenegro. Caspian estaba con sus amigos millonarios en una esquina, grupo en el que también se encontraba Charles, hablando de negocios y con una mirada de asco, mientras que Bastián se encontraba bebiendo alegremente con Arnold Darling y otros hombres de gran importancia tanto para el mundo científico, como para el mundo de los negocios. Uno de ellos era Desmond Benner, quien era un hombre mayor que siempre iba acompaña

