Capítulo 4: Cásate Conmigo.
Mila:
Usualmente, me preocuparía como se me ve el uniforme o que ha pasado con mis amigos, pero como dije antes hace días que no soy yo y sí, hace días mi mamá ha notado que actuó “extraña” pero ni siquiera yo sé que es lo que me está pasando.
—Ya te levantaste o necesitas que llame a una grúa.—Anuncia mi mamá molestándome para que me levante de la cama.
—No la necesito, ya me levanto mamá.— Le digo alzando el tono de mi voz, ya que ella solo pasa un momento por mi habitación y salió luego de haberme dicho lo que me dijo.
Me pongo de pie, dándole gracias a Dios de los milagros, por el milagro de la vida, porque puedo respirar y así con estos pensamientos comienzo hacer un poco de yoga para ver si se me pasa algo esta maluqueza de ánimo que cargo.
Me voy hacia el baño, hago mis necesidades mañaneras, me meto a la ducha, la abro cayendo la cascada artificial sobre mí, tomo la pastilla de jabón y la esparzo por toda mi masa muscular, me enjuago y luego coloco champú sobre mi cabello.
Termino allí, tomo mi toalla y envuelvo mi cuerpo y en otra toalla recojo mi cabello que gotea demasiada agua.
Seco el baño y me voy hacia mi habitación, busco en mi closet, saco el uniforme, mi ropa interior, medias blancas, los zapatos negros.
Me aseguro de haberme secado muy bien mi cuerpo y mi cabello, me coloco mi crema de coco.
Me visto a la velocidad de la luz, tomo mi morral y carpeta, me dirijo a la cocina para buscar mi vianda, la tomo y salgo al porche de la casa a esperar que llegue el transporte escolar. No pasa mucho y me tocan la corneta, salgo y me despido de mis padres con un grito de: —Bendición, me voy, nos vemos más tarde, los amo.— Grito eso y salgo disparada hacia la camioneta del señor Tomás que es mi transporte escolar.
Otra vez voy a la escuela todo normal hasta que…
—Hay me gusta, alguien es realmente lindo, tiene los ojos verdes, el cabello liso, usa lentes, es un metro setenta y siete también… (Está avergonzada)… Es dos años mayor que yo, pero te aseguro que es amor a primera vista, ven pasemos por el jardín principal para que lo veas. —Me recalca Isabel como si hubiera visto a Shawn Mendes en persona.
De verdad que intensa es esta joven, no he terminado de llegar al liceo y ya me tiene en esta.
No puedo juzgarla, yo he estado guardando algo para mi sola, hace como quince días y me lo he estado tragando.
Claro, ella no es la más indicada para yo tener un momento de franqueza, porque si muestro mi debilidad ella se aprovecharía de eso.
Decidí seguirla hacia donde me guiaba para ver a su amado
—No es feo. —Digo con sinceridad pero…
—Es como una empanada grasosa. — Juzgo sin piedad
—Disculpa mi sinceridad, pero tiene toda la cara grasosa.— Le explico con apremio.
—¡Hey! — Me grita desconsolada, pero al rato máquina lo que dije y se echa a reír a carcajadas.
—Tampoco así chama, ese niño es lindo, y para cara grasosa eso se quita con agua y jabón y ya—Me suelta y yo la miro con una ceja alzada.
—Por eso digo que entre gustos y colores, no han escrito los autores—Le digo con una sonrisa estampada en mi cara.
—Por supuesto, tú tienes tus gustos.—Dice chocante.
—Claro, no se sabe en donde están—Termina de soltar.
La miro como diciéndole, si este es uno de tus trucos para que yo suelte la sopa, estás muy equivocada mi amor. Te falta más experiencia, y ese curso lo doy yo.
—Vamos al aula de clases—Le digo para salir del momento incómodo que se ha creado.
Caminamos por el pasillo, cruzamos a la derecha hacia otro pasillo y a tres puertas conseguimos nuestro salón de clases, donde están todos mis compañeros dispersos porque aún no ha llegado el profesor Edison que es el profesor del área de las ciencias sociales.
Entramos al aula y cada una busca su asiento y se sienta a esperar que llegue el profesor.
—Buenos Días estudiantes— Nos sorprende el profesor de Educación física.
—Buenos días profesor. — Expresamos unísono todo el salón.
—Paso por aquí a darle la siguiente información, luego de la hora de receso se va habilitar en la cancha una pantalla y un sonido para realizar el conteo general de votos de toda la institución y así verificar quien es el ganador del centro de estudiantes que los representará este año escolar. — Todos nos miramos sorprendidos porque al decir sonido, eso con seguridad termina en relajo.
—Ya están notificados, los espero. — Se despide el profesor de educación física y entra el profesor de sociales que se encontraba en la puerta escuchando la información.
—¡Buenos Días!.— Nos vuelve a decir el profesor y todos no le hacemos caso porque estamos emocionados por la información que nos acaba de dar el profesor de Deporte.
—Vuelvo a repetir, ¡Buenos Días!.— Nos dice el profesor y nos colocamos todos de pie al lado de nuestros asientos y le devolvemos el saludo en unísono.
—Pueden sentarse muchachos.— Nos responde el profesor Edison de vuelta. Y respondemos gracias.
En eso comienza la actividad de hoy de Historia, donde el profesor explica la actividad que debemos de desarrollar y como es tan aburrida siento que me jalan desde mis pensamientos y me dejo llevar.
Reflexiono en el día que había llegado un grupo de estudiantes al salón, bueno explico que sucedió en mí y lo que me he estado guardando desde ese momento.
Aquel chico nervioso, como si se tuviera que presentar en cada salón y dar un discurso largo, era el chico a quien quería besar, por los momentos era mi chico nervioso.
Aquellos instantes eran únicos, para al menos uno de los dos; aquel chico alto, un metro noventa centímetros, cabello marrón liso, ojos marrón claro (aunque yo cuando los veía parecía que brillaban), blanco, ese aire de intelectual pero masculino, sonrisa boba con aquellos brackets azules, eso. Era perfecto.
Ese día después que se fueron quedé con las ganas de querer saber más de él, claro ya sabía su nombre, mientras más tiempo se me cruzaba por la mente más quería saber sobre él, pero oh recuerda soy tímida, un obstáculo que más adelante se convierte en una barrera.
Desde allí no sé qué me estaba sucediendo, ¡Dios!, no puedo estar enamorada, no, no!. Bueno ya, sí me enamoré. No sé cómo ni a quién decirle que estoy enamorada, bueno por eso estoy escribiendo en un diario como las niñas de primaria, de verdad te digo que me siento ridícula escribiendo en el diario, pero ha sido un desahogo.
Con estos pensamientos, siento que estoy descuidando mis calificaciones por estar enfocada en alguien que ni siquiera me conoce, por eso me propuse sacar buenas calificaciones.
—Monasterio, es su turno.— Me llama el profesor Edison, aún sigo en clases de historia.
—Disculpe profesor que me quiso decir.— Le suelto para que me repita que debo hacer porque literal, me he quedado sumergida en los pensamientos y ni cuenta me di que la actividad de historia ha estado por terminar.
—Debe de explicar el punto que le toco, de su grupo solo falta usted.— Me doy cuenta lo que ha pasado y busco rápido lo que había redactado antes de sumergirme en mis pensamientos.
—Si profe le explico, — Me levanto y con lo poquito que he redactado me extiendo por lo menos unos 10 minutos, porque eso sí.
Siempre le pido a Dios que me dé, el poder de la palabra para que a quien le esté hablando crea en lo que estoy diciendo y de seguro no lo estoy haciendo tan mal, ya que le veo la cara de satisfacción al profesor. Termino de relatar y me siento en mi puesto otra vez.
—Muy bien Monasterio, me pareció muy exacto y concreto tu punto de vista, me lo puedes pasar por escrito.— Exclama el profesor con cara de complacencia a lo que yo le respondo.— Por supuesto profesor no faltaba más, ya se lo entrego.— Transcribo rápido mis ideas expuestas y se la entrego.
—Ahora bien, quiero que investiguen el siguiente tema y traigan un adelanto en sus anotaciones para hacer un debate, sobre ese tema.— Habla con premura el profesor, a causa de que sonó el timbre que indica cambio de bloque.
El profesor toma todas sus cosas y se despide, abandonando el aula de clase.
Salimos al patio central como nos indicó el profesor de deporte y hay una tarima, donde se encuentran probando el sonido, me sonrió cuando lo veo y me emocionó que esté allí, Victor Casas el chico más lindo de todo el liceo, se encuentra todo el liceo en el patio central y comienza el momento del conteo de votos, dando como resultado al ganador, al niño de mis sueños, estoy tan feliz que salto en mi propio sitio donde me encuentro de pie.
Colocan música y se comienzan a presentar como un karaoke, los muy extrovertidos de mi salón se anotan para cantar y los veo divertirse, cuando escucho por el parlante del patio mi nombre dicho por el niño bello que ganó la presidencia, siento que se me baja la tensión y sin ánimo de caminar hacia él, mis compañeros me empujan hacia adelante y me colocan enfrente de él.
Con una sonrisa estampada en su rostro me hace entrega del micrófono y sin más alarde pido cantar. “Cásate conmigo de Nicky Jam y Sylvestre Dandong.
Sin yo misma creérmelo comienza la canción y comienzo tímida cantando y todo el liceo comienza a palmear dándome ánimo, y me comienzo a llenar de fuerza y sigo cantando con más fuerzas sin dejar de verlo y como si él supiera que es con él también me mira sonriendo.
Se termina la canción y mirándolo fijamente a los ojos, le hago entrega del micrófono y él lo recibe guiñándome el ojo. «Dios mío, se me detuvo el relojito».