—No me llames muñeca, por favor —El la había observado atentamente, seguían en la misma posición. Nadie se había movido, el aire en la habitación era tenso.
—Te llamo como yo quiera —Y eso había hecho que las mejillas de Liz, tomaran un rojo intenso, no se sonrojó por enojo, si no por su voz de mando.
—No, no responderé —En esos momentos los ojos rojos de Rayo los cuales estaban rojo se tornaron negros, el enojo se veía desde kilómetros.
—Tu harás lo que yo diga.
Era una maldición, había salido de las garras de Connie, para meterse en las garras de aquel chico ¿que era lo que estaba pagando?
—Necesito irme, me voy —Intentó abrir la puerta pero esta no cedía, los ojos de Myke, mostraban enojo, las sustancias ilícitas se le habían subido a la cabeza.
—Escúchame bien, si te dejo salir por esa puerta estarás muerta para el rey —Ante ello una carcajada salió de los labios de la chica. No sabía por qué reía, sólo sabía que lo hacía.
—No nos conocemos. Podemos ser dos completos desconocidos —El se negaba a ello, no quería ser un desconocido para ella.
—Yo no le ruego a nadie, muñeca, así que si te quieres ir, adelante —Una desilución de manera interna se hizo presente de parte de ella, y se dió paso a disimular su dolor por el poco interés que el tuvo hacia ella.
—Por favor, ábreme la puerta... Para salir —El la miró de arriba hacia abajo, en verdad quería jugar con ella, anciaba jugar con sus sentimientos.
—No soy tu servidor muñeca, pero como me gustan las despedidas, seré cortez —El caminó hacia la puerta pasando frente a ella. De manera inconsciente el rostro de la chica formó una mueca llena de disgusto, olía a sexo.
Al él no moverse de frente de la puerta la voz débil de la chica tuvo que pedir permiso, el se movió pero sus ojos seguían cada uno de sus movimientos, como si se tratara de un cazador midiendo los movimientos de su presa. Al salir de la habitación completamente bajó las extensas escaleras, sabía que los ojos que estaban mirando su cuerpo por atrás no se iban a desviar hasta que diera completamente el último paso.
Antes de salir escuchó la voz clara y fuerte de rayo.
—Estás muerta para el rey.
•⚡️•
Había pasado una semana.
Un día más de universidad. Sus pasos en los pasillos no eran firmes como quisiera, pero si sabían su destino: el comedor.
Habían muchas personas allí, siempre las había. Se dirigió hasta donde estaba la comida y tomó lo suficiente, al haber hecho aquello se dió paso a voltear su cuerpo. La discusión interna se estaba formando en su interior, no se decidía si salir de la cafetería o sentarse en una mesa completamente sola.
El silencio que se formó al ella empezar a caminar hacia que sus manos sudaran y que sus pasos no fuesen completamente seguros, ya no estaba como perro faldero de Connie, por ello las personas se extrañaban. Caminó hasta que se dió paso a una mesa completamente vacía. Colocó sus cosas sobre la mesa, y tomó la manzana que estaba en su bandeja, junto a un jugo.
—¿Por qué no fuiste a recoger mis libros? —La voz de Connie, se escuchó. Y estaba enojada, muy enojada.
Ella la miró atenta, pero tímida. Añadió: —Te estoy haciendo una pregunta ¿qué no escuchas? —La chica la miró a los ojos, y al ella ver cómo su rival intensificaba su mirada bajó la cabeza. Sumisa: como siempre.
—Basta, estás haciendo un espectáculo—Su voz había salido baja, y más encogida en la silla no podía estar.
—¿Quieres ver un verdadero espectáculo?¿eh? —La miró cabizbaja. —¡Respóndeme cuando te hablo!
-No, no, no. Cálmate por favor, Connie. -La mencionada se río, pero no era una risa de felicidad o esa la cual se hace presente cuando te hacen un chiste. Era una carcajada que expresaba maldad, odio.
-Bueno, pues a mi me gusta llamar la atención, hagamos un espectáculo. -Ante sus palabras los ojos de Liz, siguieron sus movimientos hasta que está dió a su frente. La tomó fuertemente del pelo, haciendo a esta levantarse y que un jadeo de dolor brotara de sus labios.
-Suéltame, por favor. -Su suplica no había salido en un chillido, si no, en un susurro.
Como la última vez que se habían visto había hecho Connie, la había tirado al piso... Pero en vez de golpes, su jugo fue tirado sobre ella, los jadeos de sorpresa se escucharon; para ella habían sonado como si una multitud se iba a levantar ha ayudarla, pero en vez de eso las carcajadas se hicieron presente.
•⚡️•
Como cada humillación había superado lo que pasó con Connie hace dos días, volviendo a ella. No le gustaba, pero sola no quería estar... La había agredido sí, pero eso no quitaba todo lo que había hecho Connie, por ella. Dolía, pero debía aguantar.
Estaba en su trabajo y ese día estaban full, The Silver Spoon, era un lugar muy frecuentado, pero habían días que se llenaba completamente. Ese día había faltado la su compañera así que tenía que valer por dos y hacer tanto su trabajo, como el de ella. En ese momento había sonado la campanilla y estaba lista para recibir con una sonrisa a los clientes, pero su sonrisa desapareció de inmediato cuando vió a los chicos que junto a Connie, la golpearon. Lo peor no era ellos, si no que ella estaba entre ellos.
Al sus ojos encontrarse un guiño de su parte se hizo presente, había tragado seco y sus ojos se habían hecho agua en esos momentos ¿han vivido esa experiencia?¿has querido que aparezca el ser que nunca deseaste conocer pero que en el fondo lo deseas ahí a el? Eso le pasó, el cuerpo de Lucas y de Myke, se dieron paso al lugar y se estaba debatiendo a qué mesa atendería primero.
-Oye, Elizabeth. -La voz de su jefe la hizo voltear.
-¿Sí, jefe? -El le sonrió y ella lo hizo de vuelta, y ahí cayó en cuenta de que le iba a pedir. -No, jefe. Hoy no, no se vale.
-Vamos, sé que puedes. Te daré un bon extra. -Ante eso ella discutió mentalmente, necesitaba el dinero, lo anciaba. Debía pagar su piso al igual que debía de pagar el mes pendiente de la universidad.
-Está bien...
Se dirigió al escenario y tomó el micrófono. Vió como todo el mundo le prestaba atención y unos la miraron emocionados, por ejemplo los niños que estaban ahí.
La pista empezó y su voz angelical robó la atención de todos los presentes.
My mother said I'm too romantic
She said, "You're dancing in the movies"
I almost started to believe her
Then I saw you and I knew
Maybe it's 'cause I got a little bit older
Maybe it's all that I've been through
I'd like to think it's how you lean on my shoulder
And how I see myself with you
I don't say a word
But still, you take my breath and steal the things I know
There you go, saving me from out of the cold
Fire on fire would normally kill us
With this much desire, together, we're winners
They say that we're out of control and some say we're sinners
But don't let them ruin our beautiful rhythms
'Cause when you unfold me and tell me you love me
And look in my eyes
You are perfection, my only direction
It's fire on fire, mm
It's fire on fire
Mientras cantaba Connie, la miraba con odio, y miraba a los chicos que la habían golpeado noches atrás con enojo.
El, él no se había quedado como piedra, mientras su voz salía el apretaba sus manos tratando de contener las ganas inmensas de tomarla y chocar sus labios de una manera tortuosa.
Fire on Fire.
Su sonrisa al público hizo saber que se emocionó ante el hecho de que todos, agregando a los chicos que no quería ver sinceramente, ni en pintura.
Había pasado el tiempo y era hora de irse, no estaba tarde y no había pasado ni media hora. Al caminar algo la hizo caer, pero al hacerlo vió unos zapatos frente a ella.
Estaba arrodillada frente a él, este la miraba como quién estaría diciendo:
Siempre estuviste que estar de rodillas frente a tu rey, pero olvidas algo; estás muerta para el.