Quería que el volviera intentar, tal vez tenía razón pero yo no quería perderlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas lo hicieron con un dolor, que no llegaba a mis ojos. Mi corazón, se sentía bastante perdido. Lo unico que quería, no perderlo. Al parecer, era algo imposible de no hacer. Decidí a apartarme. Porque si me quedaba a su lado unos minutos más, lloraría. Baje la vista, sin saber muy bien de qué manera responder. —Estaré contigo, lo estaré hasta el último. Haré todo lo posible para poder ver en el nacimiento de nuestro hijo. —Y me enojaré mucho... Si te vas antes —comenté y sonreí. El acarició mi mejilla. Simplemente nos quedamos abrazados. Dos meses después, habíamos tenido muchas idas vueltas entre abogados, juicios y demás cosas que yo no podía llegar a entender mucho.

