*** No podía creer; era una niña. Una bonita niña sería nuestra hija. Había corrido lo máximo que pude en dirección al vehículo. En cuanto me subí, deseaba llegar rápido a casa. Francisco había tenido que ir de guardia. Así que no pudo acompañarme; de igual forma, me sentía tan feliz que eso no me había afectado para nada. Me encontraba sana, mi bebé pesaba bien incluso me habían dado una fecha probable de parto. Abrí la puerta, encontrándome con Francisco. Sabía que el mismo, haría todo lo posible para llegar pero no lo había podido hacer. Saco la ecografía de mi bolso, se la extiendo. —Ya me dijeron el sexo; puedes revisarlo en la ecografía —digo con aparente alegría y él me mira con curiosidad. —¿De verdad..? —me pregunta. —Sí de verdad —digo y él me mira un poco confundido.

