—Lo lamento, no quise... Pero el levantó la mano para poder silenciarla. Sabía que muchas personas los juzgaban, pero no esperaba que precisamente ella lo hiciera. Se había abierto, le había contado cosas que nunca antes mencionó. La abrazó y ella lo primero que hizo fue juzgarlo. —Yo... por favor perdóname —comentó ella y él ni siquiera la observó por primera vez, le había ignorado completamente, ni siquiera le interesó observarla por el rabillo del ojo. Yolanda empezó a llorar sintiéndose como una tonta, no sabía de qué manera ser que el vagabundo la pudiera observar. Se arrodillo enfrente del, pero el mismo sigue sin verla como si no existiera. —Lamento, a veces no mido mis palabras pero por favor perdóname. No quise decir eso y... —Por favor vete —comentó el con su voz seca.

