Capítulo 38

1455 Palabras

Al rato, cuando ya Rodrigo estaba más calmado y dócil, bajaron y se encontraron a Rosario en un sofá sentada, esperando. ―¿Los voy a dejar al aeropuerto? ―Ya perdimos el vuelo, nos vamos a ir en bus. ―Los dejo en el terminal, entonces.   Rosario aceptó a regañadientes. Tomás se hizo cargo de entregar las maletas y luego volvió con ellos. ―Cuídense mucho, me avisan cuando lleguen ―rogó Tomás. ―Sí, le diré a Rodrigo que te avise ―respondió Rosario―, él se mantendrá en contacto contigo. ―Gracias. Tomás abrazó a Rodrigo con mucho pesar, el niño volvió a llorar. ―Tranquilo, estaremos en contacto, ya escuchaste a tu mamá. ―Anda a verme luego. ―Claro, iré lo antes posible. Rodrigo subió al bus y se sentó al lado de la ventana para poder ver a Tomás. Rosario miró a su expar

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