José Miguel Cedeño y su familia entraron a la casona de Cristóbal, no se habían dado cuenta de que vivían relativamente cerca, en el sector sur de la ciudad ni tampoco que eran apoderados de la misma escuela, solo que Cristóbal y José Miguel no coincidieron nunca y las mujeres no conocían a la otra familia. [1] Daniela congenió de inmediato con Elena, a quien llevó a su habitación a jugar. El pequeño Cedeño comenzó a llorar al no ver a su hermana a lo que las niñas se lo llevaron de inmediato. Tita se hizo cargo de los tres niños. ―¿Te gusta Antofagasta? ―le preguntó Miranda a Nicole. ―Sí. ―No parece que mucho ―resaltó―. ¿No te gusta aquí? ―La verdad es que no me ha sido fácil acostumbrarme. ―Llevas poco tiempo, quizás debas tomarlo con calma. ―Sí, eso me dicen todos y es lo qu

