Enseguida sueltan entre todos una gran carcajada.
—Ya, ya le dijimos señorita, estamos practicando una obra de teatro y usted no estaba invitada— dice otro de los hombres saliendo de un cuarto de donde vinieron los gritos.
—Esta bien me disculpo por haber sido tan grosera en venir e interrumpir sus prácticas, espero que tengan buenas noches debo irme—Me levanto y Greice se interpone en mi camino.
—No se ha tomado usted el café Jessica, no nos hará esta grosería después de todo— Me siento y tomo rápidamente este café con tal de irme de inmediato de aquí, no sé qué está pasando, si esto en verdad es una obra de teatro o si soy tan paranoica que creo que torturan a alguien allí adentro, no quiero que me torturen también a mí, así que con mano temblorosa llevo la taza de café a mi boca. Fue lo último que supe.
...
Abrí los ojos poco después en mi habitación. Estaba sudando mi frente empapada, mi corazón agitado, mi garganta seca. Entonces me siento sobre la cama y miro la habitación preguntándome cómo llegué hasta aquí. ¿ Qué había en ese café para que yo despertara en mi habitación después de probarlo? Enseguida recuerdo las cosas que sucedieron anoche, mi corazón brinca sintiendo nervios otra vez. Miro mi reloj de pulsera y son casi las 12 del mediodía. ¡ Las doce! Grito preocupada y me levanto para correr al baño. Me doy una ducha fría, me pongo el uniforme y voy enseguida a la habitación del señor Thomson. La hora de sus medicamentos pasó pero debo excusarme con él, no sé porque dormí tanto.
Mientras camino a su habitación pienso en si Greice me dijo la verdad anoche y solo ensayaba una obra de teatro o sí por el contrario ocultan un terrible secreto. Es algo que tengo que averiguar, pero enseguida miles de suposiciones me acobardan. ¿Y si solo buscan el momento oportuno para acabar conmigo? Después de todo vi cosas que no debí ver y oí gritos que no tenía por qué escuchar. Antes de entrar a la habitación de mi jefe la puerta se abre. Es Greice. Palidezco y me muestro asustada.
—Señorita Greice— La miro aterrada. Ella me mira con gesto agrio.
—Por fin despierta usted ¿cómo se siente?
—No sé qué me pasó señorita Greice. Solo sé que después que tomé ese café todo se puso oscuro y desperté en mi habitación justo hace un rato me dio un baño rápidamente y vine a ver al señor— Ella frunce su entrecejo.
—¿ Qué café? ¿ De qué habla Jessica? No entiendo nada. Y no te preocupes ya le di la medicina al señor. Trata de dormir más temprano para que no te pares tan tarde al día siguiente y tengas que dejar a otros tu trabajo—dice. Hace un respingo y se va. La miro irse con pose arrogante dejándome confundida. ¿ Acaso se hace la loca? Ella misma me dio ese café. Intento no pensar por ahora en eso ya que me espera tal vez un reproche de mi jefe. Hago un toque suave y escucho que responde: "Si, adelante Jessica". Vaya me estaba esperando.
—Señor— digo apenada. El señor Thompson me indica que me acerque.
—¿ Cómo sigues, Jessica? supe que tuviste una mala noche creo que tienes un virus o algo así dijo el médico.
—¿ Médico? ¿ Pero de qué habla señor Thompson ? ¿a qué médico se refiere?
—Estabas dormida, gritabas aterrada, tuvimos que llamar a un médico.
—¿ Por qué lo harían? No estoy enferma señor Thompson.
—Segun el doctor, si lo estás. Parece que estás sufriendo de un trastorno psicosomático, debido a problemas emocionales o psicológicos y se comienzan a manifestar en síntomas físicos. Por eso tenías pesadillas— Lo miro perpleja con mi boca abierta.
—Eso no fue lo que sucedió señor — digo decidida. Entonces camino hasta la puerta y cierro con seguro. Me acerco de nuevo.
—¿ Qué pasa Jess? Dímelo.
—Fue el café que me dió Greice. Anoche ella vestía con un traje n***o y estaba reunida con cinco hombres con cara de asesinos— tiemblo al recordar sus caras. Entonces mis palabras se atragantan. — Entonces oi gritos, parece que estaban torturando a alguien. Me dieron café para dormirme y que no dijera nada y creyera que era un sueño. Pero señor ...— Me siento a su lado en su cama. Estoy ansiosa y nerviosa. — Algo traman. Me dieron café y me dormí — Entonces el señor Thompson suelta una gran carcajada.
—Vaya Jéssica es cierto lo que dijo el médico. Sus pesadillas fueron como alucinaciones. ¿ Café para dormir? ¿ Quien duerme con café? Está usted muy afectada o traumada. Es mi culpa por contarle mis presentimientos sobre mi esposa. La he agitado mucho últimamente. Jessica, quiero que se tome unos días— dice. Entonces me levanto.
—¿ Y dejarlo aquí solo después de ver a esos hombres tan peligrosos? No señor. No me pida eso. Mire ...—En ese instante la puerta se abre. Es Greice con la señora Emperatriz.
—Mi vida, he regresado — dice ella. Luce tan hermosa como la recuerdo. Entonces él se levanta y ella lo besa. Lo hace con pasión. Respiro hondo y estoy a punto de retirarme.
—Jessica. Muchísimas gracias por todo. Greice te dará un cheque como pago por cuidar a mi esposo estos días. Puedes irte, ya no necesito sus servicios— abrí mi boca consternada. Mi corazón late a millón. Intento contener las lágrimas. El señor Thompson frunce su entrecejo. Entonces hace una negación y Greice me mira mostrando una risilla maliciosa que congeló mi piel.