Cuando Liam despertó, lamentablemente no lo hizo con dulces besos que su sol le robaba pensando que estaba dormido. Pero, con su cerebro comenzando a trabajar de la forma correcta, rápidamente reconoció el agradable calor que emanaba el cuerpo más pequeño y delgado de su pareja, y tanto su lobo como él prácticamente suspiraban de puro gusto. El solo tener el cuerpo de su omega presionado contra el suyo, le proporcionaba una sensación de paz y perfección que el alfa nunca había sentido antes en ninguna de sus relaciones previas. Pero si lo pensaba, el tan solo conocer a Aaron había sido diferente, y no debido a la situación por la que lo hicieron, sino el sentimiento que despertó en ellos aun cuando ni siquiera podía abrir sus ojos. Y luego, cuando lo hizo, el sentimiento que le recorri

