Capítulo: La Caída de la Luna Falsa Punto de vista: Gael El despacho olía a madera vieja, a decisiones antiguas, a errores heredados por generaciones de Alfas en la manada Fuego de Luna. Gael estaba de pie, con la espalda recta, frente a su padre. Aldric parecía haber envejecido diez años en los últimos días. Las ojeras profundas marcaban el paso del tiempo en la oscuridad de su mente… una mente herida por el olvido, por la traición de su memoria. El rostro de la que fue su compañera —la verdadera madre de Gael— se le escurría como agua entre los dedos. Cuando Gael cruzó el umbral, lo encontró golpeándose el rostro con las garras apenas asomadas, haciéndose cortes que, aunque su lobo podía sanar, dejaban cicatrices del alma, visibles en su carne. No lo detuvo. Lo observó en silencio.

