Nicole y Luke me encargaron este fin de semana a Daniel ya que irían por su aniversario de viaje. —Muchas gracias por aceptar cuidar a Daniel —por décima vez agradecía mi cuñada. —No es problema amiga -le dije dedicando una sonrisa.— Solo espero no regreses en silla de ruedas —sus mejillas se sonrojaron y me golpeó el hombro. —Cállate pervertida, con solo imaginarlo me arden las mejillas -se tapó los ojos tímidamente. —¡Por favor! No me vengas con tonterías, tremenda calenturienta que eres —las dos empezamos a reír como locas, aún no dejamos la inmadurez. —De que tanto hablan niñas picaras —dijo detrás de nosotras Jacke. —Cariño, solo le daba consejos a Nicole —le guiñe, y al toque supo de que estábamos hablando. —Que traviesas son —rodó los ojos. En eso se acerco Luke con las malet

